Vive la Ginarquía

Al final os escribo de Ginarquía, por petición popular.

Ginarquía, como opción personal

Últimamente, con la proximidad de la huelga feminista del día 8, hay multitud de conversaciones en torno a las opiniones políticas y sociales de cómo deberían ser las relaciones sociales o cómo me parecería a mi un mundo perfecto. Con lo que me veo obligada a unificar el ideario personal con mis preferencias personales para poder desarrollar un discurso social congruente. Ya que la realidad de las personas que vivimos el bdsm como forma de vida, realidad invisibilizada y demonizada por cierto, está muy lejos de poder ser vista de forma natural y congruente. Así me veo hablando de ideales de relaciones humanas, estereotipadas, en las que se presupone que todos quieren ser tratados exactamente igual en todas las situaciones sin atender a las características y preferencias de cada uno.

¿Y ese es mi ideal? Pues no.

Mi ideal, es que cada uno pueda elegir vivir su sexualidad de una forma natural sin morir en el intento si encuentra parejas afines y con las mismas inquitudes. En mi caso, una filosofía ginárquica donde los hombres que se relacionan conmigo asumen mi superioridad, mostrando inferiodad en la posición y el trato. Mostrándose serviles a mi persona.

¿Locura o fantasía?

Sí, quizás sí y no. Fantasía es quizás, llevarlo de una forma absoluta y general, reglada y legislada. Extenderlo a toda la población, más allá de sus inquietudes y sus gustos personales es absolutamente inmoral y aquí hemos venido a liberarnos no a amargarnos la existencia. Y  locura es sin duda, llevarla a cabo de forma excéntrica 24/7 ignorando el mundo real en el que vivimos, ojo, que admiro a quienes lo practican de esta forma o lo intentan, no lo critico. Pero entre la locura, la fantasía y la realidad siempre hay un pequeño reducto que es lo que hacemos cada uno con nuestra parcela de realidad, es decir en nuestro entorno.  Eso lo hablaremos en el próximo post,, basado en mi experiencia y en mis gustos, en esta primera parte de viviendo la Ginarquía haré una introducción  del acercamiento esta forma desde el punto femdom. 

¿Qué es la Ginarquía?

Principalmente, es una forma de gobierno y de sociabilización que pone el acento en que el liderazgo y posiciones de poder han de estar en manos de la mujer, mientras que la función del hombre es la de servir y obedecer a la mujer. Dependiendo de la intensidad de la desigualdad, podría colocar al hombre por debajo de los animales en escala social y en casos extremistas hablan incluso del exterminio.

Hay numerosos manifiestos en los que se habla de la inferioridad del hombre debido a su genética, su ideología, su egoísmo, su pésimo autocontrol, su agresividad y creo que en general todas las parcelas que conforman a una persona. Se postula a la mujer como solución y al hombre como problema. En ocasiones se limita la valía del hombre a su esperma e incluso, con los avances tecnológicos  se podría prescidir de su existencia.

Cada uno con su paja mental, yo me quedo en una versión moderada en la que la mujer es considerada de una casta superior destinada a dominar y liderar a los hombres que no tienen otro propósito que servir para los intereses y el bienestar de la mujer.

¿La Ginarquía tiene cabida en nuestra sociedad?

Pero… ¿Cómo alguien puede hablar de Ginarquía? ¡Qué barbaridad, en el siglo XXI! Lo que tenemos es que ser exactamente todos iguales, ¿no?

Puntualicemos. Todos iguales, iguales no vamos a ser nunca. A no ser que en un futuro la sociedad se forme a partir de clones y parezcamos el ejército de la guerra de las galaxias. Tenemos físicos, condiciones sociales, gustos, interes etc diferentes. Sin entrar en política ni mis ideologías particulares, una cosa es la igualdad legal de derechos, de oportunidades, de acceso a los recursos. Y otra cosa es que seamos exactamente la mismas personas.

Obvio. ¿Pero a qué viene todo esto?

Pues viene a colacción de que no todos tenemos los mismos intereses a la hora de relacionarnos ni la misma forma, por más que se empeñen socialmente en estandarizarnos. Y de la misma forma que cuando te hacen trabajar en grupo y el trabajo se va a valorar como “igual para todos”pero unos tienen tendencia a liderar y encargarse de organizar y gestionar el trabajo de todos y otros tienen tendencia a dejarse llevar por las personas con iniciativa; también sucede que con tu mejor amiga, tu grupo de amigos, tus familiares, tus parejas tienes a relacionarte con ellos con una tendencia concreta, más allá de estándares sociales o conductas más aceptadas o menos políticamente.

Recuerdo que de pequeña, cuando jugaba con mis amigas, ellas siempre querían ser princesas que las capturaban, adolescentes que se escapaban, las protagonistas guapas de los cuentos, yo sin embargo, siempre disfrutaba siendo la bruja malvada, la madre estricta o el capullo que siempre se salía con la suya. Me pregunto qué hubiera sido de nuestros juegos infantiles si todas hubiésemos querido ser el mismo personaje, quizás alguna hubiera tenido que fingir un papel que no era de su agrado o hubiésemos acabado imaginando a los malos.

Todo esto ocurre constantemente en las relaciones interpersonales. Ya sea con amigos, familiares, conocidos y por supuesto en las relaciones afectivas. Todos tenemos esa amiga o amigo que es totalmente opuesto a uno, y que incluso visto desde fuera parece una relación enfermiza de amor no resuelto, al estilo los personajes de The Bing Bang Theory Esto puede suponer un problema cuando hay intereses encontrados, pero…por suerte dicen, que para un roto siempre hay un descosido y nos solemos juntar gentes de polos opuestos que nos complementamos, aunque aparentemente parezca que no se tiene nada en común.

De esta forma, las mujeres con ideales ginárquicos, poco a poco nos vamos rodeando de un entorno afín, un caldo de cultivo que propicia interacciones de este tipo, tanto con personas con tendencias claramente sumisas declaradas, como los que aún no han descubierto sus inquietudes pero apuntan maneras. O simplemente con otras mujeres con intereses parecidos.

Para los que alguna vez les ha interesado la ginarquía, un referente estético o visual es el resort OWK, un castillo llevo de amas profesionales donde los sumisos pueden llevar a cabo gran parte de sus fantasías.

Femdom ginárquico

Este post está circunspecto en el ámbito del BDSM, más concretamente dentro del sub apartado femdom, ya que ni todas las mujeres son dominantes, ni todas las dominantes son ginárquicas (a pesar de que a ojos de algunos sumisos, sí lo puedan percibir así). Y en este contexto, dentro del bdsm femdom, una de las “fantasías” o ideales de los sumisos es ser uno de esos infraseres dentro de esta forma de gobierno llamada Ginarquía, la mayoría de ellos se definen feministas incluso son muy activistas dentro del movimiento. Estos sumisos consideran a la mujer superior y sienten un vacío interior si no son tratados de esta forma por las mujeres, en algunos casos,  o la mujer a la que procesan devoción en la mayoría de los casos. Por contraposición, existimos mujeres dominantes con ideales o fantasías parecidas e  interés en relacionarse con hombres bajo este código. Como todas las prácticas BDSM es interesante, a la par de necesario, que las personas implicadas estén en la misma sintonía, esto es la afinidad o compatibilidad.

Pero no toda ginarquía es heterosexual, ni femdom,  ni siquiera contempla a los hombres.

Por ejemplo, tenemos la Ginarquía Lésbica, en la que las mujeres se relacionan afectiva y sexualmente sólo entre ellas. Y dentro de ésta tenemos desde principios misándricos, que odian y rechazan a los varones construyendo comunidades cerradas sólo de mujeres lesbianas y que se suelen identificar con un feminismo radical y que no tienen porque englobarse o identificarse con prácticas femdom. Hasta parejas de mujeres que contemplan a los hombres sólo y exclusivamente  para utilizarlos tanto utilitariamente como forma de vejación, humillación y divertimento. Desde prácticas de esclavitud hasta prácticas de castracción química u hormonal.

¿Pero de verdad hay sumisos que quieren eso?

Como ya comentaba en el post anterior, el buen esclavo es aquel que por sus características e intereses más se adapta a las necesidades de su ama, y viceversa. He oído muchas críticas referentes a la ginarquía y la imposibilidad de llevarla a cabo o su limitación en tiempo, espacio y lugar, no abarcabilidad, su carácter fantástico. Críticas que ciertamente son aplicables a todos los roles y filosofías bdsm como estilo de vida. Uno va adaptando su vida a las posibilidades que tiene para poder llevar a cabo en mayor o medida sus necesidades de vivir el bdsm, porque no nos engañemos, cuando uno ha pasado al lado oscuro, esa necesidad está dentro y necesita darle rienda suelta.

Principios básicos Femdom

El principio básico femdom para que arranque, es que la relaciones que se forjen dentro de este contexto sí o sí, como ama, las debes dirigir tú.

Qué chufa, ¿no? Eso no es nada nuevo

Lamentablemente vivimos en una sociedad que es todo lo contrario a la Ginarquía, un patriarcado donde la masculinidad es la que se asocia al poder y la feminidad es sinónimo de vulnerabilidad.  Empuja a los hombres a tener una presión constante por dar la talla, ser un hombre de verdad, responsabilidad, tener que controlarlo todo. De forma natural, aunque intenten escapar de eso, tienden a dirigir, a tomar la iniciativa. Y las mujeres, en contrapartida, culturalmente, están presionadas a complacer, a esperar que sea el otro el que dé los pasos. El femdom, en gran medida estereotipado, debería ser un lugar de liberación y relajación de estos roles. Sin embargo, no es raro que acabe, bajo el papel de sumiso, el hombre haciéndose cargo de la situación y dirigiendo la interacción y el ritmo y sea ella, la dómina, la que se vaya adaptando al ritmo y trate de complacer a su sumiso. No hay más que ver la objetivación de la mujer en ambos lados del rol para hacerse una idea.

Entonces diriges tú y…

Precisamente eso. Tú diriges. Tú mandas. Tú marcas el ritmo. No se trata de llegar al lugar que nadie ha marcado. Se trata de tomar las riendas de tus fantasías y tus inquietudes y llevarlas a cabo marcando tú el ritmo, pero no a la defensiva frenando a la otra persona, todo lo contrario, siendo las que las lleva a cabo. En mi caso particular, preciso de un tiempo de adiestramiento con los sumisos para ir quitándoles capa a capa esa masculinidad que tanto les identifica. Es un proceso parecido a la doma de un caballo salvaje, porque en el fondo los hombres tienen esa fiereza salvaje que les hace salir desbocados a la mínima ocasión, y no te fíes de palabras bonitas, puedes acabar arrastrada a su terreno. Los hombres y las mujeres somos muy diferentes en eso, los hombres suelen dar la razón, pero les cuesta dejarse llevar, tienen una coraza y resistencia naturales que recuerda a la tozudez de un burrito, mientras que las mujeres jamás te darán la razón, pero tienden dejarse llevar por la situación con la convicción de que han ido por su propio pie.

Para el carro. Ni todos los hombres son iguales, ni todas las mujeres.

Claro está. Y qué bonita la diversidad. Pero las presiones culturales a las que estamos sometidos crean tendencias de comportamiento que teniéndolas en cuenta, podemos contraatacarlas. ¿Qué tal si ellos ahora son objetivados para nuestro placer? ¿Vejados y maltratados para medir nuestro control sobre ellos? Sin perder el foco ni la cabeza. Ni ellos deben dirigir la escena, ni una debe volverse loca y olvidarse que estamos tratando personas reales. Hace poco me hicieron una solicitud y me escribieron algo que me llamó la atención, me solicitaba un compromiso de que iba a cuidar de la otra persona bajo mi protección, eran varios puntos, pero todos ellos podrían englobarse en básicos de cualquier tipo de relación. Quiero decir con esto, que cualquier criaturilla que se ponga en tus manos, por mucho que lo maltrates y vejes, está en tus manos y tú eres responsable de él. No se trata de coger una fusta y pegar al primero que se arrodille a tus pies.

Continuará…

 

 

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