Sentimiento sumiso

El sentimiento sumiso.

La mayoría de los sumisos que me parecen medianamente interesantes antes o después en su vida han sentido algo especial que llamaremos “sentimiento sumiso” que les empuja a querer ser dominados, humillados, esclavizados, etc por otra persona.

¿Qué es?

El sentimiento sumiso o entrega es un sentimiento único de cada sumiso. Pero podríamos describirlo como un estado en el que el sumiso tiene una necesidad de entregarse a otra persona. Una especie de locura o enajenación en la que se mezclan el miedo y la devoción provocando una estado en el que se está dispuesto a cualquier cosa. Incluso en algunos momentos se puede experimentar un desapego a la vida, en la que el dolor, la dignidad o incluso la seguridad pasan a un segundo plano confiando ciégamente en la otra persona.

Ni que decir es que es un estado de vulnerabilidad tal que es preciso que a la persona que te entregas sea la persona adecuada, alguien que sepa jugar con esos estadios de miedo y morbo hasta el lugar donde queráis llegar. Preocupándose por tu integridad psicológica y en la medida de vuestro código, también en la física. Es algo peligroso y puede ser el origen de una mala experiencia, un trauma o algo peor. Pero también puede ser la entrada a un mundo maravilloso, en el que una vez que entres no quieras volver a salir nunca.

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Muchas veces ese sentimiento sumiso aparece brevemente, o de una forma inesperada, quizás una novia, una compañera, una desconocida. Y sin saber cómo, se desea hacer cualquier cosa por esa persona, y cuando decimos cualquier cosa, hablamos desde humillación individual, pública, abuso, dolor, sacrificio. Y todo ello de una forma entusiasta, en la que la sonrisa o la atención de la persona es la mayor recompensa.

Pero aún así, aunque sea breve, lejano, platónico, imposible es tan intenso, que se busca volver a vivir la experiencia. Algo así como una dosis de droga muy buena. Con suerte, se encontrará a personas afines con las que seguir experimentando este sentimiento, ya sean dentro o fuera del bdsm. Incluso, aunque no se experimente, solo con la existencia de ese ser al que desear  se puede desarrollar el sentimiento sumiso.

Sin embargo, debido diversos factores es frecuente que, en la búsqueda, bien no se encuentre ese sentimiento  o no se encuentre el espacio adecuado donde poder aflorar ese sentimiento. Esto lleva a que muchos sumisos comiencen a sustituir este sentimiento sumiso otras cosas,   un sucedáneo que les haga recordar experiencias pasadas o recrear fantasías o a fingir que lo sienten en sesiones (de pago o no). Incluso dándole más importancia las prácticas sobre el sentimiento, y es frecuente que empiece a confundirse el sentimiento con las prácticas.

Muchos sumisos me comentan que tras el morbo de hacer  experiencias nuevas en sesiones aisladas. en el mejor de los casos (algunos ni siquiera pueden experimentar eso) que les falta algo. Me manifiestan las desilusiones, las frustraciones… Me comparan sus expectativas con sus esperiencias. Éstas frustraciones y desilusiones hay que señalar que también se alimentan de estereotipos que marca la pornografía o de información poco congruente en el vasto espacio virtual, lo que incrementa la insatisfacción.

El Camino del Sumiso

La dominación – sumisión es un estilo de vida y una forma de llevar las relaciones. En mi opinión no dista mucho de las problemáticas afectivas del mundo vainilla en esencia, aunque si es cierto que al abrir el abanico de posibilidades y de formas de entenderlo puede convertirse en una búsqueda infinita.

El camino del sumiso a entrar en comunión con su “sentimiento sumiso” es un camino que sólo puede recorrer el sumiso, para el cual necesita una fuente de devoción, que le provoque esa sensación. Uno puedo ser sumiso sin tener ama, de hecho la mayoría ha sentido la sensación con mujeres con las que no mantenían una relación como tal.

Pero si la persona a la que se postra no le ha llegado a despertar ese sentimiento, probablemente caerá en una teatralización y muy probablemente se caiga en un desengaño.

Un vacío que no se llena

Las prácticas sexuales más o menos extremas pueden ser placenteras sin necesidad de añadir componentes de sumisión en la ecuación, por simple morbo y apetencia. Al igual que uno no tiene que estar enamorado para disfrutar del sexo, no tiene por qué haber despertado el sentimiento sumiso. En este caso, los juegos de roles pueden dar respuesta tanto a los que les estimula sexualmente representar un papel como a los que tienen la necesidad de vivir ese rol más allá del juego sexual.

El que busca la sensación de vivir el subespacio,  la adrenalina que produce en el abismo del sentimiento sumiso una vez se crea vínculo, devoción, le crece un vacío en su interior que no se llena por más que experiencias sexuales extremas que experimente sino se añade a la ecuación un ser al que rendir devoción.

Es el momento de pararse a pensar de qué es exactamente lo que se necesita y cómo conseguirlo. Si a tu sentimiento sumiso le falta una diosa a la que adorar, es momento de ponerte a buscarla.

Pero antes de ponerte a buscarla y ofrecerte a lo loco…Es preciso que te conozcas a ti mismo y saber lo que buscas ¿Qué es para tí una relación dominación-sumisión? ¿Qué expectativas tienes?¿Qué ofreces?¿Qué necesitas?¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Qué tipo de relación buscas? ¿Qué tipo de sacrificios estás dispuesto a hacer para conseguirlo?

Continuará…

 

 

 

 

 

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