Ponte guapa, que nos vamos a una fiesta privada

bisexualidad forzada ladyboy sissy femenizacion shemale transexual travesti adoración a la diosa adoracion pies fetish foot fetichismo fantasia sumiso cinturon castidad domina princesa atenea domina princesa consentida ama señora femdom cuidados de una princesa dominación sumisión sumiso

p. está este mes de octubre currándoselo mucho con la castidad y además tiene tiempo para escribir una fantasía que muchos tenéis y la podáis degustar en esta recta final del locktober. Espero que os guste, pequeñas putillas 🙂

 

“El sumiso de Princesa era un sumiso dócil y con mucho interés por aprender a ser cada vez mejor sumiso. Cuando Princesa le decía que le gustaba algo, el sumiso hacía todo lo posible por complacerla. En una de sus primeras sesiones ella le comentó el placer que le daba que le dieran masajes en los pies, y el sumiso tomó como rutina el darle un buen y largo masaje cada vez que se encontraban, incluso alguna vez se lo dio de forma discreta en algún lugar.

El sumiso además se preocupaba de tener siempre a mano un buen aceite para dar bien el masaje y miró varios tutoriales en internet. Otra de las habilidades que sumiso mejoró considerablemente fue darle sexo oral a Princesa, sin esperar, por supuesto, reciprocidad, ni siquiera esperaba que ella le diera permiso para tocarse él solo cuando él le daba un buen cunnilingus a su Ama. Princesa era la que le indicaba su deseo de que quería que sumiso prestara atención a su templo -sumiso no tenia permiso para usar usar ninguna otra palabra para nombrar el sexo de Princesa y menos si era soez- por señas, o quitándose su braguita y colocándose en su sofá preferido con las piernas bien abiertas. Casi sin palabras sumiso entendía el mensaje. La iniciativa nunca salía de sumiso. Y sumiso se dedicaba a dar placer a su Ama, con su lengua, poco a poco, lamiendo en los alrededores, en la parte superior del muslo, donde la piel de la Mujer es tan suave. Cuando notaba que su Ama empezaba a ponerse mojadita dirigía su lengua al templo, con cariño, con suavidad, con dulzura, deteniéndose en cada pliegue del templo de su Ama, metiendo la lengua lo que podía en el interior de la vagina, y acercándose muy despacito al sitio más preciado del templo, donde se esforzaba por poner la lengua donde él sabía que le gustaba a su Ama. Por los gemidos de ella iba viendo si estaba cumpliendo su objetivo o no. Él se ponía muy excitado pero apenas le prestaba atención a su pene, lo único que buscaba era que su Ama consiguiera un buen orgasmo, y nunca falló. Eso sí, las primeras veces terminó con su lengua exhausta.

Princesa se había dado cuenta desde las primeras sesiones con su sumiso que a éste le excitaba mucho ser penetrado por detrás y tragarse los dildos que Princesa le ofrecía. Princesa sabía que su sumiso nunca había tenido relaciones con hombres, pero viendo lo cachondo que se ponía cuando ella le follaba con consoladores cada vez más gordos, un día le sugirió introducir una buena polla de verdad en el juego. Al principio el sumiso quedó un poco sorprendido, nunca se lo había planteado, pero Princesa se lo fue diciendo como sólo ella sabía decirlo, con una sensual voz, sin presión hasta que como siempre pasaba cada vez que Princesa le metía una idea en la cabeza, ahora el sumiso se moría de ganas de hacerlo para satisfacerla. Princesa le puso una condición, y el sumiso no aguantaba la excitación que bien sabía que le valdría un castigo por todo el morbo que le estaba produciendo la situación, la condición era que sería ella la que decidiría cuándo, cómo y con quién, y lo haría sin avisarle previamente.

Pasadas unas semanas de aquella conversación sobre una polla real, un viernes Princesa le dijo a su sumiso que para ese sábado se pusiera sus braguitas y su sujetador especiales porque iban a una fiesta a la que quería que el sumiso fuera muy mona. El sumiso mientras se vestía se recreaba recordando el día que compraron el conjunto al que se refería Princesa. Era un conjuntito negro y con puntillitas del que se encaprichó Princesa al verlo en un escaparate y le tomó de la mano y rápidamente le metió en la tienda, haciéndose rápidamente cómplice de una dependienta para divertirse juntas mientras le hacían probarse diferentes conjuntos, sabiendo que finalmente comprarían el que habían visto en el escaparate. Pero a Princesa le gusta jugar y dejar claro que el conjuntito no era para ella.

El sábado llegó, sumiso se puso lo más atractiva por dentro posible, se depiló sus piernas, se recortó el vello del pubis y se puso la ropa que Princesa le había indicado, mujer por dentro, hombre por fuera. Ella le recogió en su coche con otro de sus sumisos de chofer, porque ella quería ir detrás sentada con el sumiso para verificar que había cumplido sus órdenes. Mientras se dirigían a su destino ella le fue metiendo la mano dentro de su pantalón, empezó a tocar la braguita, que se había humedecido un poco, y mereció un pequeño apretón de los huevos del sumiso por parte de Princesa por ser tan guarro. Luego metió la mano debajo del polo y se cercioró de que llevaba el sujetador puesto, le pellizcó un poco los pezones porque le gustaba ver la reacción del sumiso ante esos imprevistos. Ella cogió la mano del sumiso y se la metió dentro de sus propias braguitas, quería hacerle cómplice de que ella estaba muy caliente también y provocar al sumiso que aquella noche conducía, sabiendo que esa noche sólo él estaba para conducir y esperar mientras Princesa y sumiso lo iban a pasar muy bien.

Llegaron a un hotel del centro de la ciudad. Princesa pidió en recepción la habitación que había reservado. A sumiso le extrañó que una fiesta fuera en una habitación, pero confiaba ciegamente en su Ama Princesa. Al entrar en la habitación, muy confortable por cierto, Princesa le ordenó que se quitara su ropa a excepción de su braguita y sujetador. Princesa le puso al sumiso unos leves toques de maquillaje en cara, labios y ojos, le dio unos sexies panties y unos bonitos zapatos de tacón para que se los pusiera y le dijo que en breve empezaría una fiesta de la que el sumiso no se iba a olvidar. Al poco tiempo le sonó un whatsapp en el movil de Princesa y ella le pidió a al sumiso que se pusiera de rodilla delante de ella, y Princesa a continuación le puso un antifaz que le tapaba por completo la visión. – Ya viene nuestro invitado, pórtate bien, debes ser muy obediente, debes esforzarte por cumplir todos sus deseos, los que te pida y anticiparte a los que creas que va a tener. Piensa que debes obedecerle a él como si fuera yo. Y aunque no veas nada, tranquilo, no te voy a dejar solo. Al poco alguien llamó a la puerta. Princesa le abrió. Se dieron 2 besos, pero él no hablaba. Hubo un tiempo de silencio, pero sumiso notaba que entre Princesa y el invitado se hacían como señas. Oyó una cremallera bajarse, unos zapatos y un pantalón caer al suelo, y de repente sintió un pene alrededor de su boca, había llegado el día, esa era su fiesta. Sus 2 orificios fueron usados un buen rato por el invitado sorpresa. Su Ama también se lo pasó bien, pudo oír sus gemidos de placer al menos en 3 ocasiones, el invitado se ocupaba de atender al sumiso, y también a Princesa, se la folló con mucha intensidad, excitados ambos por la presencia del sumiso vendado en la misma habitación.

Sumiso quedó dolorido en ano y boca, pero Princesa y su invitado fueron generosos y le permitieron a él también su ansiada eyaculación. Sumiso perdió el sentido del tiempo, no sabía las horas que llevaba allí. Oyó unos besos de despedida. – Ya se ha ido mi amigo, sumiso -le dijo Princesa- me siento orgullosa de ti, te dije que ibas a tener la oportunidad de sentir una polla de verdad y no me has defraudado. Repetiremos. Y a partir de ahora ten en cuenta que hay un hombre que sabe que eres una buena sissy, y tú no sabes quien ha sido. Te mantendré con la intriga mucho tiempo. Me gustará ver tu cara cuando estés con amigos míos, y te dará vergüenza de no saber de quien es la polla que tan bien te has comido.”

Artículos relacionados:

2 thoughts on “Ponte guapa, que nos vamos a una fiesta privada

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *