Los caballos no hablan – Pet Play

pet play caballo animalizacionpony horse sumisión dominación bdsm consejos

A pesar de que este rol no está muy desarrollado en España, algunos de vosotros me habéis mostrado interés sobre ser un caballo, con un jinete adecuado. Personalmente no tengo ninguna experiencia en el tema y nunca me lo he planteado como fetiche, pero nuestro amigo b. nos comparte una experiencia real que confío os ayude tanto a los que tenéis interés en el tema, como a los que no tenéis este fetiche y estáis iniciándoos en el bdsm para que tengáis un testimonio de alguien que tiene totalmente interiorizado su rol y cómo lo vive y experimenta. No tiene desperdicio, así que os cuelgo el artículo entero escrito en exclusiva para esta página:

Hola a todos:
En primer lugar un placer aportar mi grano de arena.
Tengo ahora mismo más de 50 años, y desde mi temprana adolescencia me sentí atraído
por el fetiche del caballo, pero con la edad casi asumes que es una cosa rara y que te

pasa solo a ti. Pero con Internet vas dándote cuenta que no es así. Llevo practicando un
año más o menos.
Me atraen las mujeres, pero al no encontrar amazonas, tras muchas dudas, opté por
jinete masculino, aunque por supuesto me encantaría femenino. Pero sinceramente,
ahora creo que lo importante es la actitud del jinete. Personalmente no me va el
maltrato, sino que busco una persona que respete y ame el caballo.
Lo practico en interior y exterior, más en interior. En interior a cuatro patas y de vez en
cuando a dos.

Mi mayor problema

El mayor problema y en mi caso, el talón de Aquiles, es la piel de las
rodillas, porque resistencia tengo. Físicamente estoy fuerte, peso 70 kilos y el jinete
igual. Compré rodilleras buenas, deportivas, pero no han servido, hasta que puse unas
esponjas recortadas, que se adquieren en los chinos, y que permiten creo yo, tres veces
más de tiempo antes de que la piel de las rodillas se resienta y haga el dolor imposible
ya seguir. No está de más poner dos esponjas por rodi

llera. Vi una página alemana
especializada en rodilleras, para instaladores de parqué y cosas así, pero ni contestaron.

Consejos

Es muy importante dar descansos al caballo, que puede estar a cuatro patas sin jinete, o
descansar tumbado boca arriba. Yo procuro no ponerme de pie, porque eso quita un
poco la magia del momento, pero si es necesario, hay que hacerlo. Incluso a veces quitar
las rodilleras un poco. Uso deportivas, porque si no, sufre el pie al rozar, o te obligaría a
levantarle.
Es un fetiche muy exigente físicamente. Yo trabajo mucho en el gimnasio, porque todo
el cuerpo necesita estar fuerte. Brazos, piernas (sobre todo a dos patas, yo las trabajo en
el gimnasio dos veces por semana con mucha intensidad: sentadilla, femoral,
cuadriceps, zancada, prensa, gemelo…) y también la espalda. En general, todo el
cuerpo, abdominales incluidos.

Como más me gusta es a dos patas, que es la mejor forma al aire libre. También he
hecho cuatro patas en exterior, pero es muy incómodo, te arañas, y sobre todo es
costosísimo físicamente. A dos mucho más bonito. Las veces que lo he hecho ha sido
desnudo y para mí es más placentero tanto en interior como en exterior. No me gustaría
ir lleno de cuero o látex, con el cuerpo tapado, pero para gustos, colores. Entiendo que
también se puede ir en pantalón corto y camiseta y si viene alguien, es más disimulable
la actividad. Siempre llevo bocado y riendas. El amo tiene bocado, pero por higiene uso
sólo el mío y siempre lo limpio con alcohol.

Mi Primera Vez

Mi primera vez fue al aire libre, en una zona de pinar, con terreno irregular. No nos
movimos en un área grande, pero estuve hora y media, con descansos a dos patas, y os
aseguro que hay que estar en forma.
Yo estaba sin ropa y él vestido, aunque sé que le hubiese gustado sin ropa.

Quedamos en que en todo momento yo sería un caballo y él el jinete, y como tal, yo no
hablaría y me comportaría con el animal. Estaba muy nervioso, era mi primera vez, pero
estaba decidido.
Quedamos en un lugar y al entrar en el bosque, yo ya me quité la ropa y empecé a trotar.
Él me seguía hablándome como se habla a un caballo. Yo le conduje a dónde tenía las
cosas, y me puse a cuatro patas.

pet play caballo animalizacionpony horse sumisión dominación bdsm consejos

Me examinó físicamente, que creo que es un momento muy bonito, y que ha de hacerse
sin prisa. Requiere total falta de pudor por parte del caballo y delicadeza y atención por
parte del jinete. Es bonito, al menos para mí, que comente en alto.
Él sacó un collar de cuero que me puso, luego bocado y riendas. Se sentó encima de mí,
detrás, al medio y adelante, para ir probando (todo el tiempo hablándome como a un
caballo), y ya empezamos poniéndome de pie y llevándole a dos patas. Él no me decía
izquierda o derecha, tiraba de las riendas y yo me movía siguiendo eso.
Bueno, pues estuve en total una hora y media, y os digo que fue muy exigente
físicamente, además, con el bocado se respira algo peor. Él me animaba y me agradecía
el esfuerzo como a un caballo. De vez en cuando paraba y se subía estando yo a cuatro
patas.
Hicimos una parada a la mitad, y propuso, ya antes de quedar, que en ese momento, yo
hablaría de mis sensaciones y haría mis sugerencias, como si fuese el dueño del caballo,
que hubiese estado observando, para seguir con que el caballo no habla.
Como digo, la hora y media fue a dos patas, pero descansaba de vez en cuando
poniéndome a cuatro patas.
Las sensaciones fueron alucinantes, desde luego.
Me gustó llevar el bocado, aunque algo babeaba, no demasiado. Fue como esperaba
respecto al esfuerzo, porque ya me imaginaba que sería así. Para eso entreno duro la
pierna en el gimnasio, y se nota el trabajo.
Monta a cuatro patas hubiese sido imposible ni un minuto, porque además el terreno era
totalmente irregular, bastante costaba soportarle en los descansos. En otra ocasión lo
hicimos en un terreno algo mejor, pero es incómodo.
Me gustó mucho que el jinete me animase dándome palmadas en el pecho e incluso en
los glúteos, estimulando y agradeciendo al caballo su esfuerzo, (recordad que el jinete
pesa lo mismo que el caballo y que el terreno era irregular). No había nada sexual,
éramos caballo y jinete con toda naturalidad. Todo el rato di prioridad a no caernos,
aunque fuese más lento subiendo y bajando.
También me gustó que para dirigirme usara las riendas, era suave y no daba tirones, y
yo tenía miedo de que el bocado me hiciese boqueras, tengo la boca pequeña, pero no
pasó. ¡Ah!, y no tuve agujetas, lo que demuestra que estoy en forma; a ver, sólo fui al
paso, pero tengo 51 años.

No hacía un calor sofocante, pero algo cascaba el sol, y como yo tomo mucha proteína,
siempre bebo mucha agua, mínimo tres litros al día, y como preveía que iba a sudar
mucho, y así fue (aunque yo no lo hago demasiado), bebí mucho un rato antes de
empezar, así que en mitad de la monta tuve que orinar un par de veces, una coincidió de
pie y otra a cuatro patas, pero él lo vio como algo natural. En ese sentido, lo toma todo
con naturalidad, y nos gusta que el caballo coma, beba y haga todo con naturalidad y
siempre sin usar las manos. Si necesita cualquier ayuda, para eso está el jinete.

¿Qué me hubiese gustado probar?

Jinete femenina, pero prefiero haber probado
masculino a no haberlo hecho. Y puestos a fantasear, siempre me ha gustado probar
carro, y me encantaría tener una compañera como yegua. También sería genial quedar
con más jinetes y otros caballos, yeguas por supuesto, etc.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *