Entrenando a mi caballito de mar

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Este perrito repite y esta vez me manda esta fantasía veraniega para deleite de los que os gusta la animalización. Disfrutazla.

“PRINCESA Atenea, anoche volvi a soñar con Usted, sueños que se repoten cada día más y más. Se repiten de forma pararlela al incremeneto de mi sumisión total ante Usted. De mi reconocimiento como un ser completamente inferior al dedo meñique de su Pie. Vivíamos en una casa rural alejada de la ciudad, con un amplio jardín que tenía una grandísima piscina. Yo dormía en una jaula situada a los pies de su cama. Usted despertó y abrió la jaula. Como cada día comencé a besar sus Pies sin cesar hasta besarlos mil veces, siguiendola por la casa mientras se vestía o desayunaba. Después chasqueo sus dedos, esa señal indicaba que debía seguirla a cuatro patas y con la lengua fuera. La seguí hasta que salimos a la piscina. Tras hacerme revolcar por el cesped a un lado y otro a la orden de DERECHA o IZQUIERDA, y oír su risa burlesca y superior, me metí a la piscina. Usted se acercó y piso mi cabeza hasta hundirla en el agua. Al salir ya estaba preparada para entrenarme como su pony acuatico. Puso sus dos Piernas de diosa en mis hombros apresando completamente mi cabeza, y apoyo sus manos con una superioridad insultante en mi cabeza. Sólo pensar que mi cabeza era su reposamanos me volvía loco de felicidad. ARRE CABALLO gritó medio riéndose de su ser inferior. Y este esclavo completamente inferior a Usted comenzo a correr por el agua con Usted encima. Asi dimos varias vueltas hasta que la diosa decidió que el entrenamiento había acabado. La dejé en el brodillo sentada, y entonces extendió si pierna. Temblé al lamerla. NO DEJES UN CENTÍMETRO SIN LAMER SER INFERIOR, me dijo con su suave voz. Lamí toda la pierna entregado, humillado al extremo, hasta que apresó mi cabeza entre sus piernas. Mi cara estaba pegada a su bañador. AHÍ QUIETO ESCORIA, gritó medio burlándose medio intimidándome. Fueron segundos maravillosos con mi cara pegada a su bañador. Al acabar volvió a pisar mi cabeza y me ordenó salir. Se sentó en la hamaca del jardín con un libro y yo a sus Pies con uno de ellos metido en la boca. Así pasamos toda la mañana hasta que llegó la hora de comer. Con su Pie metido en mi boca. Este fue mi sueño PRINCESA, el sueño de este ser inferior a Usted que piensa a cada minuto en su AMA superior.”

 

 

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