El buen esclavo – La buena dómina

el buen esclavo

INTRODUCCIÓN

El buen esclavo – La buena dómina…La mayoría, cuando nos iniciamos en el bdsm, buscamos información para darle consistencia a eso que va apoderándose de nosotros. Una de las primeras trabas con las que me encontré yo, y no creo equivocarme en que el resto también. Es que cuanto más consultas, con unos y otros, buscando información…, hay inquietudes que se van asentando pero muchas otras te hacen replantearte ¿Este será mi sitio? ¿De verdad tengo que ver yo con lo que me cuentan o con esta gente?

¿Y por qué pasa esto? Pues en gran medida porque se tiene a estandarizar, a decir esto sí, esto no. ¿Cuántas veces habremos oído esa frase de “los verdaderos sumisos” o “las verdaderas dóminas”? Como si los sumisos y las dóminas fuésemos una especie diferente, nacidos del mismo Thánatos, un linaje divino que nada tiene que ver con los comunes mortales. Vale, yo sí soy una diosa griega, hija de Zeus no de Thánatos,  pero no todos tenéis que serlo.

LO QUE VALE Y LO QUE NO VALE

Princesa, que es una mujer de mucha vida y gusta de frecuentar ambientes bohemios, se ha encontrado esta disputa en cualquier colectivo, grupúsculo de gente o inquietud artística o profesional. No os digo más que hay hasta decálogo de lesbianas auténticas con diploma acreditativo.

En fín, a lo que iba. Aveces nos podemos sentir desorientados porque no encajamos en los estereotipos y siempre nos intentarán dar lecciones de cómo debes de ser y cómo no. Pero queridos, para mi eso no vale. No va a venir a decirme nadie cómo debo o no debo vivir y sentir mi sexualidad. Y en vuestro caso, os recomiendo lo mismo.

Las etiquetas, los estilos, los ambientes y demás roles nos sirven para acercarnos a gente afín y con intereses parecidos. Pero no deberían limitar lo que sentimos, sino más bien lo contrario, facilitárnoslo. La gente con más experiencia debe ser una guía, una voz amiga que nos desarrolle, pero no tiene por qué tener todas las respuestas ni tampoco los mismos intereses. Si algo estoy segura es que no paro de aprender y que todo el mundo tiene algo que aportar.

¿Significa eso que todo vale? Mientras estés deacuerdo con la otra persona, como el dicho En el amor y en la guerra todo vale.

EL BUEN ESCLAVO

No obstante como dómina adoro dar con el buen esclavo. ¿Entonces hay buenos esclavos? Para mí, un buen esclavo es aquel que es compatible conmigo, una criaturilla con sentimiento sumiso por explorar, al que voy trayendo poco a poco a mi mundo, con tanto morbo como miedo. Eso me seduce y me dan ganas de querer dominarlo. Introducirme en su psique, saber qué siente y qué piensa, qué es lo que le preocupa o motiva, qué es aquello que hizo despertar su parte sumisa o su lado masoquista. Y, sobre todo, qué es lo que contribuye a su felicidad como esclavo.

La experiencia dominación sumisión, desde mi punto de vista, se nutre de la comunicación. Ya sea lenguaje verbal, corporal o actitudinal.  Un baile que facilita la creación del vínculo necesario para que fluya y sea gratificante para las dos partes. Pero soy consciente de que no todos lo viven y lo ven de la misma forma.

Por tanto, dar con la persona correcta o afín es fundamental. La inquietud sumisa o dominante es intríseca y si se dan los catalizadores correctos, pueden ir asentando el rol hasta hacerlo formar parte de uno mismo y convertirse en una nueva identidad que se va desarrollando.

ACTITUD

Si algo me gusta del BDSM, en contra posición del mundo vainilla, es reinventarnos las normas, ser la dueña del juego: ahora se juega como a mi me gusta. Hay infinidad de consejos, muy buenos, pero creo que sino me he saltado todos, poco me falta. Porque en el fondo, allá donde pongas el límite, es muy probable que vaya a buscar que hay más allá.

Por tanto, los consejos, que a mi me encanta darlos también, no dejan de ser eso, una sugerencia, un kit de herramientas que te proporcionan ventaja, como la información, como la observación, pero hasta que uno no está en el ruedo toreando, no sabe a lo que se enfrenta.

Hay quien define al sumiso como un ser inferior, un desesperado, marginado, etc y espera de él una sumisión total y una actitud pasiva. Yo en cambio, aunque como diosa os quiero a todos a mis pies, lo que realmente valoro, de una persona que se llama así misma sumisa, es que tenga una imagen positiva de si misma, que esté lúcido, estable y realice su entrega con alegría (Aunque existan episodios de inseguridad y desorientación). También creo que la energía y la motivación es fundamental para el buen esclavo que deseo. La desidia y la dejadez me hacen perder el interés. Y sobre todo, ganas de dejarse llevar, ya sabéis, la famosa entrega…ir derrotanto poco a poco esas barreras para finalmente dejarse fluir.

Pocas cosas dan tanto placer como las confesiones de tus sumisos y sus caritas de placer cuando descubren que todo es posible y que el único límite está en nuestra imaginación. No lo niego, soy Princesa forjadora de cadenas, adoro esclavizar seres y volverlos vulnerables. Pero la  esclavitud debe proporcionar gozo, no pesadez

Y ya para terminar os dejo con una frase que me encanta:

.  “Un perro que no es feliz no puede hacer feliz a ningún Amo”.

 

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