Cuando los juguetes empiezan a gritar

esclavo fantasia humillación cadenas tacones de rodillas cfnm foot fetish fetiches pies domina princesa atenea domina princesa consentida ama señora femdom dominación sumisión sumiso perrito

“Bonita fantasía que he recibido esta mañana de uno de vosotros, espero que os gusten la incertidumbre y las cadenas tanto como a mi”:

Me recibes en tu mazmorra, vestida elegantemente. A mí me ha hecho desnudarme antes de entrar, soy un juguete de carne de hombre, no necesito ropa, y la desnudez me hace más vulnerable. Sin necesidad de que me dirija la palabra, sé a donde tengo que ir. A una estructura metálica rectangular,  con cadenas y grilletes en las cuatro esquinas. Me agacho para ponerme lo de los tobillos, y compruebo que la distancia entre ellos me obliga a tener las piernas bien separadas, incomodo y expuesto. Me incorporo y coloco mi mano derecha en el grillete que cuelga por encima de mi cabeza. Con la izquierda lo cierro. Le miro de reojo, los dos sabemos que necesitaré ayuda para encadenarme del todo. Llevo mi mano izquierda hacia su grillete, y agacho la vista. Le escucho levantarse, y mi miembro también lo hace, pese a los nervios y el miedo. Se acerca y me coloca bien el grillete. Lo cierra, y ahí estoy, encadenado como un esclavo, con los brazos y las piernas extendidos, desnudo, como el Hombre de Viturbio. Y encima, excitado.

No sé qué tipo de látigo escoge para empezar. Pero el primer latigazo en la espalda me hace acojonar. Joder, duele y acaba de empezar, y estoy encadenado, no atado sino encadenado. Los que lo siguen se van repartiendo por todo mi cuerpo. Espalda, nalgas, muslos, pecho, abdomen, pubis… Me duele, y grito desde hace bastantes azotes, casi desde el principio aunque he tratado de aguantar por orgullo. También gimo y grito, aunque con un matiz distinto, cuando me introduce un plug anal. Continua con los azotes, probando a ver de qué formas grito con cada tipo de instrumento que use .Y yo soy perfectamente consciente de que me azotará hasta que se aburra hacerlo, así que me limito a recibirlos y gritar, no le pediré que pare. No tengo derecho a hacerlo.

Solo dejo de sufrir en esa posición para pasar a sufrir en otra. Me ha liberado de unos grilletes para directamente encadenar mi dolorido cuerpo a una mesa, boca arriba. Me reconoce que escucharme gritar le ha excitado, y que le apetece gozar de un par o tres de orgasmos. Yo también estoy muy excitado, mi pene da brincos en su erección. Es posible que sea la única parte de mi cuerpo que aun no ha recibido atención, y por su naturaleza, la quiere y la pide. Aunque sintiéndome como me siento el resto del cuerpo, no sé si casi mejor que ni se fije en él. Pero lo hace. Lo coge, lo sospesa, lo abofetea por impertinente, por distraerle cuando tienes ganas de gozar ud. Me venda los ojos, no me he ganado aun el poder ver su desnudez, y le apetece una lengua, incluso probar la mía, a ver si vale la pena. La uso lo mejor que sé, disfrutando enormemente de ese momento. Por fin siento algo de placer, poder saborear y ahogarme en un delicioso coño. Y más lo siento cuando me agarra los testículos, me abofetea el pene y me masturba con maestría. Hasta que se detiene porque quiere. Mas bofetadas, y volver a empezar, hasta que se detiene otra vez, estoy disfrutando demasiado. También disfruto demasiado de estar dándote el sexo oral así, por lo que decide ponerme una mordaza-consolador, y seguir dándole placer sin que yo obtenga otra cosa a cambio que la sensación de ahogo, y sufrimiento por no poder terminar con el dolor de huevos que tengo. Tan distinto al de los latigazos, fustazos y varazos, mucho más profundo, mareante y enloquecedor.

Pierdo la noción del tiempo. Me parece recibir más azotes mientras. Pellizcos, pinzas, tortas y golpes. Por lo que a mi respecta, puedo hasta haber recibido algún calambrazo. Pero mi tortura ahora mismo es no poder llevar mi cuerpo a donde quiero, al orgasmo. Y ahí sí que pido, suplico, imploro, ofrezco mi vida por esos segundos eternos y efímeros de placer absoluto, de nirvana. Y ud se ríe, y me muestra qué fácil es obtener lo que quiera, con sus juguetes o usándome a mí. Hasta que me pongo muy pesado pidiendo correrme, y decide castigarme de verdad. Me quita el plug anal, y lo sustituye por otro más grande. Me duele llevarlo puesto, y me hace bajar un poco la erección. Me levantas de la mesa y me tira al suelo, manteniendo mis manos encadenadas a la espalda. Quedando de rodillas. Y si al principio los azotes han dolido… estos, en frio y mas perversos, estallan, hacen arder mi piel. Me hacen olvidar cualquier idea de orgasmo, solo puedo tratar de mantenerme erguido, pero no lo consigo, el dolor me hace tirarme del todo al suelo, agachando la cabeza. Y ofreciendo el culo. Culo que respira cuando nota salir el plug… y que siente como entra hasta el fondo algo bastante más largo. Siento tus manos agarrándome las caderas, y sé lo que va a venir. Me van a dar por el culo. Literalmente, me dan a dar bien. Tengo miedo de que me duela demasiado, de no poder aguantarlo, de terminar llorando, de no ser capaz transformarlo en placer, y quizás hasta conseguir mi ansiado orgasmo asi.

Tengo miedo porque tanto como si lo aguanto como si no, no tengo escapatoria, estoy encadenado. Solo me queda gritar, gritar, gritar. Gritar y obedecerle, ser bueno en todo, tratar de agradarle como juguete para al menos creer que tengo alguna posibilidad de ser tratado con algo de consideración cuando le haya saciado. Quiero creerlo aun a sabiendas que escapa del todo de mi mano. Quiero creer que tendré otra oportunidad de darle placer con mi lengua, y que me esforzaré tanto y lo haré tan bien que me felicitará y se apiadará un poco de mi. Esta fantasia no tiene final, no puede tenerlo, al menos no en mi mente. No está en mis manos. No fantaseo con ningún final, o mejor dicho, fantaseo con que no hay final. Que sufro y sufro,  la recompensa se posterga y posterga, y todo está en tus manos.

Artículos relacionados:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *