Cuando mi dueña se baña

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Hoy j, aprovechando que le quedan pocos días para tomar su preciado desayuno, nos regala esta fantasía inocente y dulce donde nos deja entrever cómo vive él la obligada castidad.

“Se acerca la hora, j está esperando con todo preparado a falta de terminar de llenar la bañera con agua caliente para que se quede en el punto justo y echarle las sales de baño aromáticas que le gustan a Princesa. Oye como se cierra la puerta del ascensor y se apresura a terminar de dejar listo el baño inmediatamente sale al recibidor del piso para esperar de rodillas a que entre su Dueña. Al abrirse la puerta, Princesa se lo encuentra de rodillas con los talones en las nalgas y las manos sobre los muslos, con la mirada baja. “Buenas tardes Princesa” “Buenas tardes perrito, ¿Está el baño listo?” “Como siempre Princesa” “Bien”. La Señora se dirige al baño y j, a gatas, la sigue. Al llegar al baño la ayuda a desnudarse y Ella se mete en la bañera. “Está bien,” J desaparece un momento y aparece con una camarera, en el que hay una hielera con una botella de cava recién abierta y unas fresas, le sirve una copa a Princesa y le deja la camarera a mano mientras, entre las suyas, sujeta el cuenco con las fresas para que Ella se pueda servir. Cuando le había dado un par de sorbos a la copa con cava y comido un par de fresas, Princesa lo mira “deja el cuenco en la camarera…” y a la vez que saca uno de los pies del agua. No hace falta nada más, j se dirige al pie y cuando va a cogerlo con las manos para empezar a masajearlo, Ella le da unos leves toques con la punta del pie en las manos y señala a la boca de j.  J abre la boca y empieza a chupar delicadamente el dedo gordo de Princesa colocándolo entre sus labios, de rodillas y con las manos a la espalda, degusta el manjar que Princesa a decido dejarle probar, saca la lengua y la pasea entre los dedos del pie, saboreando cada centímetro de piel, involuntariamente, nota como una erección empieza a formarse en su entrepierna y de forma inconsciente, frena un poco en su afán… “Por qué paras perrito?” “es que estoy…””Te he dicho que pares? sigue que ibas bien, mientras respetes lo que tienes que respetar no pasa nada” …La castidad… cuantos dolores y padecimientos, pero cuanto placer cuando ve la cara de gozo de Princesa al verlo ordeñarse para prepararse el desayuno quincenal directamente de la botella…”

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